Qué es Hábitat Zero

Hábitat Zero enseña a un hogar de ciudad a resolver las primeras 72 horas de un fallo del sistema: un corte de luz largo, un corte de agua, una inundación, la red caída, los pagos que no funcionan. Departamento, casa, familia, PyME chica. Con lo que se consigue en un super, una ferretería, una casa de camping o una farmacia.

No enseñamos a sobrevivir en el monte. Enseñamos a que tu casa aguante tres días sin depender de nada que venga de afuera, y después, si querés, a construir más autonomía.

Cómo empezó

Empezó como una conversación de familia sobre algo incómodo: el sistema del que dependemos todos los días es más frágil de lo que parece, y la velocidad a la que avanza la inteligencia artificial abrió una pregunta que hace diez años no existía. Cuando la gente que construye estos sistemas dice públicamente que el riesgo no es despreciable, conviene tomarlo en serio. No sabemos qué va a pasar ni cuándo. Sabemos que la probabilidad de una disrupción grande, de esas que cambian cómo funciona todo, dejó de ser cero.

Tomarlo en serio no es dramatizar: es ocuparse de la capacidad. Producir algo de comida. Tener un lugar habitable si la red se corta. Reservas. Saber oficios. Menos dependencias superfluas. Ahorros que no existan solo en una pantalla. Y empezar, porque lo que no se arma antes no está el día que hace falta.

Hay una idea que nos ordenó todo esto: la adaptabilidad creciente. Se la escuchamos a un profesor hace años. Lo que hoy parece una exageración, mañana puede ser lo que te deja parado. Usaba el Titanic de ejemplo: los que estaban en la fiesta miraban a los que andaban cerca de los botes como a unos inadaptados. Hasta que llegó el iceberg.

No decimos que venga un iceberg. Decimos que estar cerca de los botes sale barato.

De esa conversación salió una decisión chica y concreta: prepararnos nosotros. Calcular los litros, comprar la batería, escribir el plan, discutir dónde nos encontramos si no hay señal. Al hacerlo aprendimos dos cosas. La primera, que la información estaba desperdigada, escrita para otros países y casi siempre dramatizada. La segunda, que la parte difícil no es conseguir las cosas: es hacer la cuenta, ordenar las prioridades y escribirlas.

Cuando tuvimos eso resuelto para nuestra casa apareció lo obvio: no sirve de mucho estar preparado solo. Una cuadra donde tres casas tienen agua guardada y se conocen entre sí aguanta mejor que una casa sola con el doble de reservas. Así que empezamos a escribirlo para afuera.

Ojalá nada de lo que aprendimos haga falta nunca. Mientras tanto, lo que aprendimos está acá, ordenado, para que lo use la mayor cantidad de gente posible.

Cómo trabajamos

Tenemos un método, y es lo que te pedimos que juzgues:

  • Cada afirmación baja a un número o a una acción. Litros por persona, horas de batería de una antena, comidas por día, días de efectivo. Si algo no se puede bajar a una acción concreta, no lo publicamos.
  • Los datos llevan fuente y fecha. Y cuando algo es una estimación, lo decimos.
  • Decimos los límites. Cada guía tiene un capítulo de qué no cubre. Es la parte que más trabajo nos da y la que menos se estila
  • Sin catástrofe de fondo. No vendemos miedo ni cuentas regresivas. La amenaza se nombra una vez, con nombre y apellido, y el resto es trabajo.

Qué no somos

No somos Defensa Civil ni hablamos en su nombre: ante una emergencia, la información oficial manda. No somos un bunker ni un club. No somos un negocio de kits: hoy lo que hacemos son guías, y si algún día hacemos algo físico, se va a avisar.

Por dónde se empieza

Por lo mismo que empezamos nosotros: contar el agua que hay en casa. El checklist de las 72 horas es gratis, son dos páginas, se imprime y se completa en una tarde.

Pedí el checklist gratis

72 horas primero. Autonomía después.